Artículos:
- LA AUTOESTIMA EN DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA
- APRENDO A COMUNICARME CON MI HIJO(A) -esquema resumen charla
- COMO ELEGIR EL JUGUETE APROPIADO PARA MI HIJO(A)
- APRENDIENDO A INTRODUCIR LOS HÁBITOS A MI HIJO(A)
- CRISIS MATRIMONIALES Y PSICÓLOGO MEDIADOR
- PERFIL DEL NIÑO VÍCTIMA Y NIÑO AGRESOR
- ADIÓS A LOS PAÑALES
- EL APEGO
- QUÉ DEBO TENER EN CUENTA AL INTRODUCIR LOS HÁBITOS
- LA TELEVISIÓN Y LOS NIÑOS
- EL JUEGO EN EL PROCESO DE CRECIMIENTO
- CUANDO LOS MONSTRUOS EXISTIAN
Reyna Sánchez con colaboración de Cristina Gascón
LA AUTOESIMA EN ETAPAS DE LA VIDA.pdf
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ESQUEMA - RESUMEN DE LA INTERESANTE CHARLA QUE IMPARTIÓ PEDRO GALLEGO ESCOBAR, DÓNDE NOS DESVELA LO ESENCIAL
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COMO ELEGIR EL JUGUETE APROPIADO PARA MI HIJO(A)
El juguete acompaña al infante en su desarrollo y en la fecha que se aproxima es propio que reciba regalos de familiares y amigos. Antes de abordar el tema directamente vamos a ver la importancia del juego en el niño.
El juego es la manera que tiene el niño de comunicarse, ayuda a poner en marcha los mecanismos de imaginación, expresa su manera de ver el mundo que le rodea, de transformarlo, desarrolla su creatividad y le da posibilidad de abrirse a los demás. Los niños aprenden intentando hacer cosas y comparando los resultados, haciendo preguntas, fijándose nuevas metas y buscando maneras de alcanzarlas. Por todo ello se afirma que el juego es vital en muchos aspectos del desarrollo social, emocional e intelectual de los niños y tiene una gran repercusión en el aprendizaje académico.
Los juguetes tienen una gran importancia en el juego del niño, entran a interactuar con el niño en su proceso de identificación, para ello es juguete-compañero. El objetivo fundamental es que el juguete sirva para canalizar las energías del niño, para aumentar y ayudar al desarrollo de sus habilidades y destrezas.
Cuando vaya a elegir un juguete para su hijo tome en cuenta los aspectos siguientes:
- Tenga una elección cuidadosa, no dejarse llevar por el bombardeo publicitario, aunque debe tomar en cuenta que sea deseado por el niño.
- Que sea seguro, cerciorarse de su calidad.
- Informarse de su utilidad y el poder de estimulación que puede ejercer en el niño.
- Optar por juguetes no bélicos, pero sin prohibirlos directamente.
- El juguete debe ser abierto, no restrictivo, y que deje un margen importante para la imaginación que no le límite la creatividad
Recordar que el exceso de juguetes mata la fantasía y que no por ser más caro es mejor.
Por último mencionaré algunos ejemplos de acuerdo a la edad
evolutiva.
0-6 meses; estimular el descubrimiento………….alfombra con actividades.
7-12 meses; inicio de la exploración……………….. pelotas, muñecos de trapo.
13-18 meses; experimenta…………………………….. juguetes de encaje, para apilar, cubos.
19-24 meses; ya habla………………………… pinturas, instrumentos musicales, animales.
2-3 años, la curiosidad a tope………….. caja registradora, juegos para jugar a comprar-vender, de oficios; Arrastre.
3-5 años; edad de las preguntas, más movilidad: pizarras, bicicleta, cuentos, muñecos articulados…
6-8 años; sabe sumar, restar, leer, sigue necesitando mucha movilidad (balones), juegos manuales, de experimentos….
9-11; ya realizan actividades más complicadas: juegos de estrategias y reflexión, más experimentos, juegos electónicos…
Más de 12 años; ya juegan menos y se interesan por un tipo de música, libros, videojuegos…, van construyendo su identidad.
REYNA SÁNCHEZ
“QUE OS DIVIRTAIS JUGANDO CON VUESTROS HIJOS” ¡FELICES FIESTAS!
APRENDIENDO A INTRODUCIR LOS HABITOS A MI HIJO(A)
Como introducción veremos el significado de la palabra hábito según el diccionario de la Real Academia, dentro de todos los que tiene, aquí trataremos el siguiente: es un modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.
En psicología un hábito es cualquier comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido más que innato. Es una costumbre adquirida por actos repetidos, que no se sabe y a base de repetición se aprende.
Para iniciar el proceso de la introducción de los diferentes hábitos a tu hijo(a) lo primero que hay que tener presente es que con tu labor estás ayudándole en su camino a la independencia con seguridad. Que en definitiva el objetivo final de todos los padres es que su hijo sea capaz de valerse por sí mismo, sea útil en la sociedad y al mismo tiempo lo pase bien sintiéndose integrado. Además tomar en cuenta que el niño es un ser inteligente que se comunica con el adulto mediante lo que se llama acción-reacción; los niños hacen cosas porque esperan reacciones de los adultos, y en función de la reacción del adulto el niño vuelve hacer la cosa o hace otra cosa distinta.
Como ya se ha mencionado anteriormente, los hábitos se tienen que aprender a base de repetición, el adulto es el responsable de proporcionar al niño una serie de elementos externos para que el niño asocie con el hábito que se pretende enseñar. Se adquieren a base de ejercicios y experiencias que van incorporando progresivamente en sus vidas y se van adaptando a la personalidad de cada uno, convirtiéndose en valiosos recursos de identidad personal.
Los niños necesitan rutinas, se sienten más seguros cuando saben lo que va a pasar, también el adulto. Por lo que para introducir los hábitos toda familia debe introducir su propio ritual, teniendo en cuenta las necesidades del niño (su edad y nivel de desarrollo), establecer los límites claros y sencillos para que el niño aprenda lo que le toca.
Podemos enumerar tres reglas básicas:
1) Definir los pasos del ritual para el hábito que desee introducir.
2) Ser metódica, constante y coherente.
3) Utilizar múltiples medios de motivación.
Lo primero es definir los pasos del ritual de acuerdo a las costumbres familiares y distribución física de la vivienda, (baño, leche, cuento, cama, música entre otros), con horario fijo y la misma secuencia, siendo flexible de acuerdo a la necesidad del niño.
Segundo Trata de organizar los pasos de una manera sistemática, que vayan de acuerdo contigo y puedas sostener, ello te ayudará a que sea coherente; porque no de resultado los primeros días no abandonar. Establecer los límites con seguridad te ayudará a que tu hijo aunque proteste al inicio termina aceptando y relacionando los elementos externos que hacen que el niño vaya identificando la situación.
Tercero, ser creativo en los diferentes incentivos y motivaciones que uses, alabanzas, recompensas de diversos tipos que motiven al niño.
Para que se cumpla el objetivo final “independencia del individuo”, el adulto debe entender que el proceso es progresivo y se deben dar estas cinco acciones en el orden siguiente: enseñar, compartir, ayudar, sumar responsabilidad paulatinamente y por último dejar que el niño lo haga solo.
La adquisición de hábitos en los niños requiere una labor ardua por parte del adulto; es una tarea que necesita exigencias de corrección, normas, valores y conductas globales. Por ello, se debe plantear qué hábitos se van a trabajar con los niños cada día y procurar establecerlos en todos los ambientes que rodean al niño: la familia e institución escolar.
Por último debéis tener la certeza que lo vais hacer lo mejor que sabéis y lo mejor que podéis, aunque os equivoquéis si lo lleváis a cabo con amor, seguridad y firmeza repercutirá positivamente en vuestro hijo. Ellos no os van a juzgar, solo necesitan sentir todo aquello que le trasmitáis, es lo que se queda en sus vivencias psicológicas y físicas.
Si lo habéis intentado todo y se complica la situación podéis utilizar la tabla de incentivos, a partir de los 2 o 3 años, dependiendo de la madurez del niño.
A continuación cinco normas para aplicar con éxito la tabla.
- En las casillas de cada día se colocan las pegatinas correspondientes si lo ha hecho bien, pero si no, no habrá ninguna pegatina.
- Según la dificultad del objetivo se establece (marcando) el número de pegatinas necesarias para obtener la recompensa o incentivo.
- Los hábitos deben estar marcados con pictogramas y segmentarlos con órdenes sencillas
- Los incentivos deben ser variados, los materiales tienen poco poder de motivación. Cuando un niño consigue lo que quiere, no se vuelve acordar y solo amontona juguetes. Si las recompensas se obtienen por cumplir los objetivos marcados con los pictogramas son vinculantes, se le quedará marcado para siempre. Por ejemplo, organizar una pequeña fiesta porque ya es mayor, o llevarlo de paseo a un lugar que le guste.
- Hay que plantearse bien los objetivos y las estrategias que se quieran conseguir: cada trimestre dos o tres objetivos.
Tener presente que si se consiguen los objetivos y luego se quedan sin premio, o tardáis mucho en dárselo, el resultado será tan negativo que luego costará el doble poder motivarlos. Pierde confianza en vosotros y para conseguir que vuelva hacer cosas, tendréis que trabajar mucho, o a veces se termina castigando y volviendo a caer en el ciclo negativo. Se puede encerrar en sí mismo y volverse apático, afectando considerablemente su autoestima.
Reyna Sánchez Guerrero
EJEMPLO DE TABLA DE INCENTIVOS
REFERENCIAS DEL LIBRO "PÓRTATE BIEN" DE Mª LUISA FERRERÓS, EDITADO POR PLANETA
Las crisis en general son generadas por situaciones límites, son un estado temporal de trastorno y desorganización caracterizada básicamente por una incapacidad para manejar situaciones puntuales.
CRISIS MATRIMONIALES Y PSICÓLOGO MEDIAD[...]
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PERFIL DEL NIÑO VÍCTIMA Y NIÑO AGRESO[...]
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ADIÓS A LOS PAÑALES
Dejar el pañal es una gran conquista personal para el niño, es un gran salto a su independencia. Es una reafirmación de su ser, su gran éxito, “soy capaz de hacerlo sin necesidad del otro”. El niño siente que por primera vez es una decisión que depende solo de él y que los padres no pueden obligarle a realizar.
La edad de iniciación en algunas culturas es a partir de los 6 meses, sin embargo, en la cultura hispana los pediatras recomiendan que entre los 18 y los 36 meses es la edad ideal para retirar el pañal; pero no depende de la decisión del adulto, sino del propio niño. Cada niño tiene sus tiempos, maduración psíquica y física. No se le debe forzar a una situación a la que no esté preparado aunque se aproxime a la edad recomendada.
El momento apropiado es cuando el niño empieza a tener nociones del tiempo; el ahora, el después, y se percibe que está en condiciones de hacerlo. Es importante que el niño tenga buena sintonía con su cuerpo. La persona que lo cuida, la que está en trato con el niño (cuidadoras, madres…) se dan cuenta de:
- Si el niño ha tomado conciencia de su dinámica de control y expulsión.
- Si su pañal está seco durante por lo menos 2 horas.
- Si puede participar en desvestirse; bajarse los pantalones, los calzoncillos o braguitas.
- Si es capaz de expresar la necesidad, no solo hablando, en ocasiones da saltitos o se sujeta el pañal; y de comprender, el niño entiende lo que se le pide.
- Entender el significado de palabras como pipí, caca, mojado, sucio, orinal…; que asocie las sensaciones de estar mojado, sucio y oler mal con el pis y la caca.
- Darse cuenta de las sensaciones que percibe son los antecedentes a mojarse o ensuciarse, y anuncia que es el momento para pedir ayuda.
Se debe tener bien presente que el único motivo que anima al niño a realizar el control es satisfacer a sus padres, por lo que si intuye un excesivo interés, puede llegar a usarlo en contra de ellos. A continuación menciono cinco aspectos a tener en cuenta:
- Poco a poco, con mucha paciencia, respeto y comprensión por parte de los padres al mismo tiempo que se le va preparando a ellos.
- Refuerzos positivos, nunca castigarle si se hace encima. Es preferible que se le anime, sin excederse, para que internalice la conducta con la satisfacción por lo bien hecho, no por el premio.
- Nunca obligarle a quedarse en el W.C. o en el orinal hasta que lo haga.
- Ponerle ropa cómoda y fácil de quitar, estar preparados para cambiar sábanas.
- Que no coincida con otro cambio importante en la vida del niño como cambio de casa, habitación, fuera chupete.
En algunos casos, es necesario utilizar un control con dibujos que el niño pueda identificar y relacionar con el hábito que se está trabajando. Al principio esto sirve para que el niño reconozca sus logros, nunca utilizarlo como soborno.
El control nocturno cuesta más que el diurno, pasan más horas y está dormido. El pañal de la noche se quitará más adelante cuando durante varios días de la semana se levanten con el pañal seco. Es recomendable que beba mucha agua en el día para aumentar la capacidad de la vejiga y reducirlo por lo menos dos horas antes de ir a la cama. En todo el proceso no olvidéis el inicio de la educación en el hábito de la higiene; limpiarse las manos y tirar de la cadena.
A veces sale mal a pesar de todo el trabajo y el esfuerzo. Si al cabo de 6 meses el niño no controla o vuelve a mojar la cama (que no sea accidental o por sufrir algún cambio como la llegada de un hermano, inicio o vuelta al trabajo de la madre, inicio del cole…etc.) ya hay que hablar de posible enuresis secundaria que son causadas por motivos psicológicos como miedos, ansiedad, celos…Si tras revisar estas posibles causas persiste hay que plantearse exámenes neurológicos y urológicos.
Evitar ante todo comentarios de cansancio de los padres o culpabilizar al niño de todo lo que han tenido que hacer los padres. Nunca reñirles, ridiculizarlo, compararlo con alguien o algún miembro de la familia. Tampoco amenazar con volver a poner el pañal, ni avergonzarle ante los demás.
Te puede ser útil colocar empapadores en la silleta, en el coche, en el sofá. Cuando compres el orinal ten en cuenta que el de chico tiene la parte delantera más alta para evitar que salpique.
Ante los casos de enuresis nunca hacer bromas, si es mayor de 6 años hay que darle participación en su aseo y cambio de sábanas.
Tener en cuenta que no es más inteligente el que controle antes de los 2 años, ni es mejor madre la que antes logre el control de esfínteres en su hijo ni la que le enseñe a leer más pronto. En sentido general, se presume más de todo esto que de tener hijos psíquicamente sanos.
¿¿¿PARA QUE TANTA PRISA???
Lo importante es que logre el control con alegría, entusiasmo y sea realmente un éxito, una reafirmación de su ser como menciono al principio.
Equipo C.I.E.
EL APEGO
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Realizado por Reyna Sánchez
QUÉ DEBO TENER EN CUENTA AL INTRODUCIR LOS HÁBITOS
Ante todo, veremos los tres datos que entran en juego en la relación del niño con el mundo y una breve mención evolutiva del niño de 0 a 36 meses para poder entender la reacción del infante ante el adulto y poder introducir de una manera más eficaz y funcional los hábitos.
- En toda situación en la que se desenvuelve el niño siempre se encuentra el mundo de los objetos y el mundo de los demás. Con lo cual, el desarrollo del niño y su evolución son el resultado de las interacciones constantes entre tres datos:
El niño, en tanto su cuerpo es su medio de relación
El mundo de los objetos en el cual evoluciona y actúa (ejerce su yo)
El mundo de los demás en el que se halla inmerso de manera permanente y del que depende tanto para la satisfacción de sus necesidades vitales como afectivas.
Algunos de vosotros pensará, no veo la relación de esto con los hábitos que yo deseo introducir a mi hijo(a). Pero si te detienes un poco a observar a tú hijo, verás que en toda interacción entran en juego: niño, objeto y los demás. Cuando estos tres datos son favorables el niño se desarrolla normalmente.
- Etapas evolutivas de 0 -36 meses
En los primeros 18 meses los cambios que experimenta el infante se perciben con una gran diferencia entre un mes y otro, frenándose un poco a partir de entonces. Dividiremos las etapas en tres grupos de edades:
1º) De 0 a 12 meses, en esta primera etapa del desarrollo del niño, las acciones de la madre o figura sustituta ejerce una influencia selectiva sobre determinantes potencialidades del niño.
Se potencian las capacidades preformadas e innatas, las cuales le permiten recibir información a través de los sentidos y de la actividad motora, tomando en cuenta el tono muscular de este período que varía mes tras mes.
2º) A partir de los 12 meses, se inicia la representación mental, la simbolización. El niño comienza a entender que el objeto existe aunque no esté presente. Sale de una relación simbiótica con la madre, inicia la marcha con un diálogo tónico madre-hijo cada vez más abierto pero, siempre presente. A partir del cuarto trimestre se inician los hábitos propiamente dichos.
3º) Alrededor de los 24 y 36 meses, la capacidad de simbolización está en pleno desarrollo, con esta capacidad cognitiva el niño es capaz de comprender mejor el mundo exterior. A través de la acción, la aprehensión (sujetar-manipular) se hace cada vez más precisa, asociado a una locomoción cada vez más coordinada
- ¿Cómo consideramos al niño?
“Se parte de la base de que el niño es un ser inteligente que se comunica con el adulto mediante lo que se llama acción-reacción.” Los niños hacen cosas porque esperan reacciones de los adultos; y en función de la reacción del adulto el niño vuelve hacer lo mismo o hace otra cosa distinta. Utilizan palabras dirigidas en función de quien tienen delante y de su capacidad de comunicación. Saben “qué le sirve a la madre” y “qué le sirve al padre”, saben dirigir sus acciones para conseguir acciones en función de la persona que tienen frente a ellos.
Por las aportaciones de pedagogos y psicólogos sabemos que los niños necesitan rutinas, también los adultos, nos sentimos más seguros cuando sabemos lo que va a pasar.
Sabiendo que al introducir los hábitos damos seguridad, los elementos que interactúan en el desarrollo y la etapa evolutiva en la cual se encuentra tu hijo; puedes buscar más fácilmente las estrategias más eficaces para introducirle los hábitos a tu hijo.
Reyna Sánchez Guerrero
La Televisión y los niños
Decir que la televisión no es importante en nuestras vidas y que no ha cambiado nuestra manera de vivir, divertirnos y ver las cosas, es como decir que los juguetes no son importantes para nuestros
hijos. ¿En qué hogar no hay un televisor e incluso dos?
La TV se ha ido introduciendo en nuestras vidas y ya es como de la familia, muy difícil de ignorar o sustituir. Este medio de comunicación representa para los ciudadanos de las sociedades modernas un
objeto de veneración y reverencia; y lo es, porque significa una nueva forma de atar al ciudadano con el mundo y relacionarlo con la realidad.
La televisión no es sólo un pasatiempo en el que invertimos infinidad de horas, es también una verdadera escuela en la que se aprenden cosas buenas y no tan buenas, debido a que, en la actualidad, la
tele es el medio más utilizado para adquirir cultura e información, y los contenidos de la programación televisiva educan estilos de vida, valores y actitudes. En definitiva, es el objeto que sirve
de identificación en nuestra sociedad.
Según Valero Crespo, las películas violentas, la publicidad, las malas noticias promueven unas actitudes y valores como violencia, agresividad, brutalidad, superficialidad, consumismo, materialismo,
pasividad, incomunicación, insolidaridad, etc.
Este medio lo vemos todos, pequeños y mayores, y es en los primeros en los que quiero centrarme porque son los más susceptibles a esa manipulación y persuasión, por la falta de conocimiento de
algunos códigos y escasa comprensión de ciertos mensajes. Si resulta fácil manipular a personas adultas mediante ciertas técnicas de presentación del mensaje, imagínense lo que se puede llegar a
hacer con un niño.
EL PAPEL DE LA TELEVISION EN LA INFANCIA.
La afición de los niños a ver la TV se explica en buena parte por su carácter de espectáculo, pero también por la falta de espacios verdes en las ciudades y en los pueblos, por las reducidas
dimensiones de las viviendas y por la imposibilidad o incapacidad de los padres de dedicar más tiempo a sus hijos.
Como consecuencia de todo ello, las horas destinadas por los niños al consumo televisivo se han ido incrementando. Algunos estudios han establecido que las horas que los niños y adolescentes de 4 a
13 años dedicaban a ver la tele, pasaron en la década de los 80, de las veinte horas semanales a las 23 horas, sin contar las que se dedicaba al vídeo. Y se estableció que la lectura se situaba en el
undécimo lugar entre los jóvenes después de ver la tele, copas, deporte, paseo, no hacer nada, escuchar música, etc. En España se calcula que un alumno de primaria pasa en el aula 900 horas y más de
1000 ante el televisor.
Antes he hecho referencia a un punto importante como causa de la afición de muchos niños a la TV y es el escaso tiempo que los padres dedican a sus hijos, ya sea por imposibilidad o incapacidad, ello
provoca el que se utilice la tele como "parking" de niños, como un canguro fácil y barato que los entretiene y emboba. En España un 31% de los niños ven siempre solos la tv y otro 35% sólo en
ocasiones la ven con sus padres (L.Rico, 1992). Y esto no es bueno, ya que la TV no interactúa ni gradúa las dificultades, ni modifica la velocidad de presentación de las informaciones en función de
la capacidad de comprensión de los telespectadores, no pregunta, no evalúa....etc. Por ello es importante y positivo que el niño no esté solo ante el televisor y que los acompañantes adultos sepan
mantener con él un diálogo fructífero durante el tiempo en el que se ve un programa.
Muchas investigaciones concluyen que las interpretaciones que los niños hacen de los mensajes televisivos depende en buena parte de los comentarios de los padres. Estos comentarios potenciarán la
capacidad de atención, de observación, de comprensión y de interpretación de la realidad. De esta forma la TV a la que se acusa de impedir el diálogo familiar, puede convertirse no en un impedimento
sino en una oportunidad para el diálogo y para el cambio de impresiones sobre la realidad.
Una razón de por qué los niños son tan vulnerables a los
mensajes televisivos es que toman por realidad lo que ven en pantalla, aunque esta confusión disminuye de manera constante conforme aumenta la edad de los pequeños. También tienden a identificarse
con los personajes imaginarios de TV y ello les da mayor carga de realidad. La televisión puede ser un medio sumamente poderoso para enseñar a los niños aspectos del mundo real. Debemos considerar,
por ello, la influencia de los contenidos televisivos en la formación de nuestros niños y cómo los valores implícitos y el poder de la imagen puedes afectar al desarrollo de la personalidad y la
formación cultural de los niños.
Una de las ventajas que posee la TV es que presenta el movimiento visual y esto puede ayudar a los niños a aprender, ya que; en primer lugar, atrae la atención sobre la pantalla, y en segundo lugar
facilita el recuerdo de la información relativa a la acción y esto mejora el aprendizaje de determinados procesos.
Según el enfoque que se le dé a un determinado programa puede contribuir al desarrollo prosocial infantil o por el contrario puede ocasionar estragos en el comportamiento de los pequeños. Por ello es
importante hacer hincapié en el potencial docente que tiene la TV e intentar explotarlo en beneficio de los niños. Un ejemplo claro de este hecho es un suceso acaecido en EEUU en el que en un
capítulo de una serie famosa entre los pequeños y jovencitos el protagonista se sacó un carné para entrar en un biblioteca pública, esto produjo un aumento al quíntuple en el número de lectores en
las bibliotecas de los EEUU. Con todo ello la TV, como modelo para el comportamiento, puede obrar en opuestas direcciones, dependiendo del contenido del programa.
Esto nos lleva a plantearnos el lado menos agradable de este medio y es lo que no pocos estudios han encontrado sobre el vínculo existente entre la contemplación de comportamiento antisocial
(violento) en la TV por parte de los niños y su posterior comportamiento.
LA VIOLENCIA EN LOS NIÑOS Y SU RELACION CON LA VISION DE LA TELEVISION.
La influencia de la TV en la educación de los niños es un hecho
innegable, como también lo es el considerable aumento de la violencia en los contenidos de los programas y por supuesto su relación con el aumento de la agresividad en los televidentes, especialmente
de los niños menos formados.
En un artículo de Joaquín Mª Aragó Mitjans se ofrecen sustanciosos datos obtenidos de muchas investigaciones que avalan lo que voy a comentarles a continuación. Y es que en estudios realizados en
EEUU, Alemania, España..etc. se pone de manifiesto el increíble número de acciones violentas, crímenes, tiroteos, peleas que un niño ve en la TV a lo largo de un período de tiempo (que varía según la
investigación).
Lo más sorprendente de todo esto, es que los programas infantiles de dibujos animados son los más violentos. Se constata en los diferentes estudios realizados a lo largo de los años, que la hora de
dibujos animados contenía seis veces más violencia que la hora de TV dedicada a adultos.
Se suele decir que mostrar violencia juntamente con sus consecuencias negativas (castigo del culpable) podría ser pedagógicamente útil ya que inhibiría la conducta violenta, esto sería así si a ello
no se le unieran los efectos contrarios producidos por varios factores que Gerbner y colaboradores en sus estudios de 1973 pusieron de manifiesto en el análisis de los contenidos violentos de la
TV:
a) La violencia en la TV es premiada al menos tantas veces como es castigada.
b) Más aún, los buenos y los malos quebrantan con la misma frecuencia la ley y emplean por igual la violencia para obtener unos pretendidos fines "buenos".
c) El empleo de medios ilegales y violentos para obtener las metas perseguidas es premiado más frecuentemente que el empleo de medios legales, socialmente correctos, no violentos. Esto es
especialmente patente en los programas destinados a niños.
d) Más importante todavía: La TV no ofrece al espectador otra alternativa igualmente "exitosa" para superar las dificultades, los conflictos, que menudean en nuestras vidas y en nuestra
sociedad.
Tenemos, pues, que la TV muestra a los niños y adolescentes
un cúmulo de asesinatos, tiroteos y toda clase de violencia física y con tal frecuencia que aún los menos asiduos tienen que contemplar una cantidad considerable de violencia y una violencia que es
ejercitada por todos, buenos y malos; una violencia "laudable", como el mejor, y aún, como el único medio para solventar los conflictos, sin otra alternativa. La violencia así presentada no es el
último recurso de los "justos" de la épica clásica, sino el modo habitual de solventar los conflictos y dificultades de todo tipo. Y esto tiende a inducir un juicio valorativo erróneo: el castigado
es un estúpido, un cobarde, un inútil que se deja coger; el mensaje aprendido sería: la gente estúpida y débil queda atrapada, y no,"la violencia, el criminal son castigados".
Es importante señalar que la TV no es la única causa de la agresividad existente, pero sí que es una causa real y de extraordinaria importancia. Por supuesto, el comportamiento agresivo no se aprende
únicamente viendo la TV; el entorno social y familiar ejerce una influencia evidente.
Como los planteamientos radicales no son la mayoría de las veces objetivos, establecer un consenso parece ser lo más adecuado, ya que la violencia, lo queramos o no, forma parte de nuestra existencia
como seres humanos y eliminarla es tan imposible como que llueva para arriba.
En su libro dedicado a este tema de la TV, Joan Ferrés establece unas pautas de acción dignas de comentar:
- Como, por ejemplo, que el niño que lee un cuento en el que hay comportamientos agresivos aprende que en la vida hay maldad, sufrimiento, dolor y muerte y por ello no decimos que el cuento es malo.
Ciertas dosis de violencia en la TV puede cumplir un efecto similar.
- También comenta que una cosa es que el niño aprenda intuitivamente que en la vida hay violencia y otra muy distinta que aprenda que la vida es violencia.
- La explicitación de la violencia es otro comentario interesante, ya que no produce el mismo efecto decir que el lobo se comió a la abuelita que verlo en imágenes sangrientas. La explicitación
directa y descarnada resultará siempre
perjudicial.
- El sentido de la violencia es un problema cualitativo. No es lo mismo la violencia real que la de ficción, además se tiende a legitimar comportamientos violentos según el personaje que la ejercite
y ello contribuye a una u otra valoración que el espectador hace de dicha violencia.
- Otro punto importante que el autor nombra es la frustración como generadora de violencia. Las constantes muestras de ostentación, riqueza o felicidad, provocan en la confrontación con la vida real,
frustración y posibles comportamientos agresivos.
Después de estos comentarios cabe decir a modo de conclusión, de este punto, que es necesario dosificar (que no eliminar) la visión de la TV, así como las escenas violentas, ya que están relacionadas
con las conductas agresivas que los niños demuestran. También es importante llamar la atención de los encargados de efectuar la programación y el contenido de los programas para que regulen la
inclusión de programas violentos y tengan en cuenta el horario de emisión.
Por supuesto, la responsabilidad de los padres es algo que no hace falta comentar porque es evidente que van a jugar un papel importante en esa selección. A esto me referiré más adelante.
INFLUENCIA DE LA TV EN EL RENDIMIENTO ESCOLAR.
Es evidente que el tiempo que se dedica a ver la TV se resta del tiempo que se dedica a estudiar. Aunque el resultado académico no depende únicamente del número de horas que se dedica a la TV, ya que
existen muchas variables a considerar, pero sí que resulta un factor relevante que no debemos ignorar.
Una investigación realizada por Rafael Celorrio en 1989 ofrece datos y valoraciones importantes sobre el tema. Del análisis estadístico se desprenden varias conclusiones:
- Que un 90% de alumnos ve la TV a diario.
- Que en los pueblos se ve más la TV que en las ciudades.
- A menor edad y nivel de estudios se ve más la TV.
- Los alumnos que asisten a centros públicos la ven más que los alumnos que van a centros privados.
- Los alumnos que pertenecen a un nivel socioeconómico más bajo ven más la tele que los de niveles más altos que parecen diversificar más sus actividades. Este aspecto de diferenciación tiene su
repercusión en el rendimiento académico.
- Los peores estudiantes demuestran un mayor interés por las emisiones de TV. El tiempo dedicado a ver la televisión se resta al estudio y esto repercute en el rendimiento escolar.
- La hora de acostarse está en relación con el rendimiento académico. Los alumnos que suelen acostarse antes obtienen mejores calificaciones que aquellos que lo hacen a partir de las once y media de
la noche.
Es evidente que la planificación del tiempo y la organización del
horario personal es un factor decisivo de éxito académico. Por el
contrario el abuso de la TV causa una influencia negativa sobre el rendimiento escolar por la fatiga, pérdida de horas de sueño, falta de concentración, etc.
EL PAPEL DE LOS PADRES COMO EDUCADORES.
Buena parte de los efectos benéficos o nocivos que genera un medio dependen, no del medio en sí, sino del contexto de recepción de los mensajes. La TV se consume fundamentalmente en el ámbito
familiar. De ahí la importancia de que la familia prepare un ambiente que garantice una experiencia enriquecedora como telespectadores.
Para prepara un contexto familiar adecuado, los padres necesitan formación para facilitar criterios razonables y coherentes de actuación y también porque la actitud de los padres como telespectadores
será asumida por los pequeños.
En su libro, Joan Ferrés establece varios puntos de interés para educar en el hogar:
1. Una actitud más positiva ante el medio, para evitar actitudes tremendistas, considerándola causante de todos los males; ya
que la TV es para el niño un espacio de placer y libertad. Se trataría de educar en el espíritu crítico sin eliminar la fascinación que les produce.
2. Regulación del consumo, no se trata de prohibir, sino de mantener un control sobre el medio, pero actuando con criterios coherentes. Hay que controlar también su calidad y su adecuación a las
necesidades y capacidades infantiles. Conviene planificar en familia y llegar a acuerdos.
3. El riesgo de la TV -canguro, previene de la posibilidad a la que antes hacía referencia, por ello es mejor poner la tele para ver programas concretos.
4. El valor del diálogo, es importantes que los niños no vean solos la TV y que los padres mediante un diálogo enriquecedor ayuden a los pequeños a informarse, solucionar problemas que surjan y crear
una capacidad crítica. Y que ese diálogo ofrezca la oportunidad de transmitir ideas, valores y actitudes. Habrá que tener sensibilidad para no interrumpir el visionado. Las intervenciones deberán ser
oportunas, realizadas con tacto. En algunos casos servirán para clarificar la acción; en otros, para interpretar el sentido o destacar las motivaciones de los personajes, sus contradicciones, etc. En
todo caso, los comentarios de los adultos potenciarán la capacidad de observación de los niños, su capacidad de atención, de comprensión y de interpretación de la realidad. En definitiva, unas
intervenciones oportunas durante el visionado o unos comentarios después del visionado servirán para potenciar los valores de la televisión y para contrarrestar sus efectos negativos. De este modo,
la tele puede convertirse no en un impedimento sino en una oportunidad para el diálogo.
5. La conexión con la realidad, se habla de la necesidad de evitar que la televisión anule las experiencias directas que el sujeto podría hacer de manera personal y directa. Por ello los padres
deberían seguir los criterios de dosificar el consumo de TV, aprovechar el enriquecimiento que supone el acceso a todas aquellas experiencias y conocimiento a los que el individuo nunca podría tener
acceso de manera directa; también aprovechar la capacidad de motivación de la imagen para interesar a los sujeto por realidades a las que pueden tener
acceso directo, cuestionar la televisión desde la realidad aprendiendo a confrontar las imágenes televisivas con la realidad para hacer frente a las manipulaciones.
6. El ejemplo de los padres, ya que los niños imitan la mayoría de los comportamientos que observan, de ahí la importancia de regular el comportamiento de los adultos ante el televisor. Es
importante, también que la TV no se utilice como premio o castigo, porque es una manera de incrementar su valor y con ello se consigue convertir al estudio o la lectura en un castigo o una carga.
EDUCAR EN LA ESCUELA.
Así como es importante que la familia adquiera conciencia de su papel, la escuela es corresponsable de este hecho de forma ineludible. Si la escuela no enseña a ver la televisión ¿para qué mundo
educa?. La escuela tiene la obligación de ayudar a las nuevas generaciones de alumnos a interpretar las claves de su cultura.
Una adecuada integración de la TV en el aula supone atender dos dimensiones formativas: educar en la televisión y educar con la televisión.
Educar en la televisión significa convertir el medio en materia u objeto de estudio realizando una aproximación al medio desde todas las perspectivas: técnica, expresiva, económica, ideológica,
social, etc.
Educar con la televisión significa incorporarla al aula, en todas las áreas y niveles de enseñanza para optimizar el proceso de aprendizaje, con modalidades como el vídeo-lección, un programa
motivador o el vídeo como apoyo.
Para concluir sólo decir que los niños son el futuro de nuestra sociedad y se pretende educarlos y formarlos para que lleguen a
ser personas con capacidad crítica, libres y responsables.
Educar para la televisión o para utilizar los medios de comunicación es hoy tan importante como enseñar a leer y escribir. Esta educación comienza por los adultos (padres), razón por la cual debemos
reflexionar sobre nuestra actitud ante la televisión.
CRISTINA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ
EL JUEGO EN EL PROCESO DE CRECIMIENTO
A lo largo de la vida se pueden observar diferentes facetas del juego, actividad que no desaparece en la vida del ser humano. Ya sea de una manera o de otra realizamos algún tipo de juego a lo
largo de nuestra existencia.
En el niño desempeña un papel de suma importancia, tanto es así que afirmó el pediatra-psicólogo Winicott <<el niño que no juega tiene peor pronóstico en su salud mental que el niño que
juega>>.
El juego es la a manera de comunicarse del infante, juega para divertirse, pero el juego también es un aspecto importante de su aprendizaje y su desarrollo. Los(as) niños(as) aprenden
intentando hacer cosas, comparando los resultados, haciendo preguntas, fijándose nuevas metas y buscando la manera de alcanzarlas. El juego también favorece el desarrollo del dominio del
lenguaje y de la capacidad de razonamiento, planificación, organización y toma de decisiones. La estimulación y el juego en los niños que padecen una discapacidad cobra una mayor
importancia ya que se pueden abordar diversas problemáticas a través de la Técnica de Juego.
El juego terapéutico ha sido recomendado tanto para niños como para adultos, pudiéndose llevar a cabo de forma individual y colectiva. El Dr. Jeorge L. Keppers aborda la Terapia de Juego como una
oportunidad vital que ofrece al niño para que éste pueda expresar sus sentimientos y problemas, sus temores, su odio, soledad, sentimientos de fracaso y desadaptación por medio del juego.
Motivar, facilitar y alentar a los(as) niños(as) a jugar y a explorar les ayuda a aprender y desarrollarse social, emocional, física e intelectualmente.. . Además se le debe proporcionar materiales
diversos de acuerdo con su etapa evolutiva (su edad) y su desarrollo particular.
Reyna Sánchez Guerrero

CUANDO
LOS MONSTRUOS
EXISTÍAN
Hubo un tiempo en que fuimos unos niños y nuestro modo de sentir y percibir la realidad estaba plagada de seres fantásticos, de animales que hablaban, de juguetes que cobraban vida, de cuentos reales, de castillos y de barcos pirata que de repente surgían en nuestra habitación.
Éramos muy pequeñitos para ver la realidad como la ven los mayores, lo cual tenía sus ventajas, pero también sus inconvenientes porque nos visitaban princesas y guerreros, pero también monstruos terroríficos que querían asustarnos por la noche.
Empezábamos entonces a experimentar lo que los adultos llamaban miedo y no sería hasta años más tarde cuando todo este mundo de fantasía se fuera transformando y aprendiéramos a afrontar nuestros temores de otro modo.
Claro que no sólo nos daban miedo los seres maléficos; también nos asustaba la oscuridad, quedarnos a solas, los truenos, las pesadillas, que nos hicieran daño… Lo mejor de sentir ciertos miedos es que estábamos aprendiendo a protegernos, sobre todo de aquellas cosas que realmente son peligrosas (el fuego, la electricidad, el tráfico…).
Y es que el miedo forma parte de nuestro crecimiento.
Ahora, ya más creciditos, algunos de esos temores quedaron en el recuerdo y vuelven a nuestra memoria observando a los más pequeños.
Efectivamente, lo que nos ocurrió cuando teníamos entre 3 y 5 años es que no podíamos hacer una clara distinción entre realidad y fantasía. Por eso, la mente, en aquel momento, estaba repleta de buenas dosis de imaginación y todo lo vivíamos como si fuera real. También nos sentíamos insignificantes en un mundo que nos parecía muy grande, desconocido e impredecible, con lo que ambos factores eran los que nos hacían sentir temor.
Seguro que, si recordamos bien, podemos incluso acordarnos de qué cosas hacían nuestros padres para calmar nuestros miedos:
- Nos trataban con cariño, tomando nuestros temores con tranquilidad
- Nos ayudaban a hacer cosas para combatir el miedo, mostrándonos
cómo había que actuar
- Trataban de comprendernos sin forzarnos demasiado
- Nos aproximaban gradualmente a lo temido para ir perdiendo el miedo
Sobre todo, la mayoría de nosotros, podíamos experimentar la seguridad que necesitábamos en esos momentos al sentir cerca a nuestros padres. Eso nos daba más control y nos ayudaba a ir enfrentándonos poquito a poco a esos miedos
El problema era cuando alguno de esos padres, aprovechándose del momento evolutivo por el que pasábamos, utilizaba a personajes terroríficos para lograr nuestra obediencia. Entonces era más difícil librarse de ellos. También ocurría que nuestros propios padres tenían temores y nosotros fácilmente nos sentíamos contagiados permaneciendo en nuestro interior, incluso llegados a la edad adulta, lo que luego repercutía en muchas situaciones de la vida cotidiana. Los había muy protectores, pensando que lo mejor para la felicidad de su hijo era ayudarle a evitar la situación temida.
Muchos de nosotros hemos jugado al escondite, al pilla-pilla, a los monstruos y héroes, a las tinieblas; hemos escuchado cuentos en los que, generalmente, aparecían brujas, ogros… y sin darnos cuenta, en nuestros juegos, estábamos aprendiendo a controlar nuestras emociones de miedo y a canalizar nuestra angustia.
De nuestra propia niñez hemos aprendido hoy a ser padres y es desde esa experiencia desde la que podemos comprender a nuestros niños y poder ser conscientes de nuestra influencia sobre ellos tanto para bien como para mal. Porque el mejor modo de no cometer algunos errores consiste en volver, de vez en cuando, a ser niños de nuevo.
GLORIA GARCÍA BAS
C.I.E
